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Audio para Whatsapp

Este es un audio de Introducción que le ahorrara tiempo al poner en contexto a la persona que pide ayuda. en este audio se explica de manera breve que hacemos y poco podemos ayudarlo.

Texto de invitación 1

En el siguiente botón, encontraras un texto que invita a la persona a comprender cuál es su problema y por dónde debe empezar, es para copiar y pegar en los comentarios de Facebook.

Texto de invitación 2

En el siguiente botón, encontraras  un texto para pegar en Facebook cuando encontramos una publicación donde alguien pide oración por su matrimonio. 
Con este los guiamos a la web.

Consejería - Preparación Ver.1.0

La necesidad de ayudar a otros es un don del espíritu santo (Don de servicio), éste se puede manifestar de muchas maneras, pero lo importante es hacerlo para el Señor, pues por poco que nos parezca, así sea estar en una puerta de una iglesia recibiendo a la gente, para Dios todo lo que se haga para el reino es igual de importante.

 

La consejería es una obra que se logra con la dirección del Espíritu Santo, de esa relación estable, comprometida con Dios, es que obtenemos la sabiduría y prudencia para saber el tiempo de cuándo callar, hablar y que decir.

El consejero mantiene lidiando con la tentación de decir lo que piensa, pero esto puede ser contrario a lo que Dios está pensando, y puede ser que lo que decimos para ayudar a otros sea con muy buenas intenciones, pero no va a ser más trascendental que la voz de Dios, pues Él es quien tiene los planes para nuestro bien, conoce el futuro y su sabiduría es perfecta, Dios es suficiente.

Y esta tentación va a ceder dependiendo de qué tan sincronizados estemos con el Espíritu Santo o con nuestra carne. En la carne las cosas que tendremos que escuchar de quien se desahoga con nosotros nos puede afectar emocionalmente provocando que nos veamos afectados por áreas de nuestra vida que no se han restaurado. Lo que oímos del otro nos puede traer malos recuerdos, despertar sensaciones de ofensa que creíamos se habían solucionado, pero nos harán hablar desde nuestro dolor y esto afectará el consejo, perdiendo el objetivo de llevar al afligido a la liberación y será una guía confusa que lo mantenga distraído de la verdad.

El afligido busca alivio a su dolor, cree que contarle a todo mundo lo que le está pasando provocará que alguien le diga alguna clave secreta, que ponga el dolor afuera de la noche a la mañana. Con esto se termina encontrando a alguien que suena como un consejero con sus opiniones personales, pero las opiniones son desde su punto de vista, basadas en su experiencia y controladas por su forma de pensar. Entonces esta no es una verdad absoluta como la de Cristo, sino una personal que puede empeorar la situación de quien lo escucha.

Dejo unos casos típicos que pueden suceder:

Caso 1: El consejo u opinión que viene de una persona divorciada que está disfrutando la soltería de farra en farra, teniendo sexo recreativo sin buscar algo estable… la percepción que influirá es una de libertinaje, dejar de ser “bobos” y disfrutar la vida.

 

Caso 2: El consejo que viene de una persona religiosa, esa que solo señala lo malo porque ya no lo hace, pero sus consejos no vienen de Dios, si no de su propia razón. Suena radical pareciendo que todo es ley y pecado, esta insistirá que se debe luchar ciegamente por el matrimonio, convirtiendo la oración como en un ariete que traspase la voluntad de Dios y de su cónyuge.

 

Caso 3: El consejo viene del vendedor de libros de ayuda, el terapeuta o sociólogo que le sirve a otro cliente. El hechicero, la bruja que juega con la fe y lo lleva a pactos malditos. La iglesia de doctrina falsa que le importa llenarse de gente u otro más que aporte a los diezmos.

 

Caso 4: El consejo viene de un miembro que es de una iglesia o doctrina que enseñe al creyente a buscar a Dios solo por los milagros. Los milagros dan testimonio del poder y la gracia de Dios, pero no precisamente esto aumente la Fe de la persona. Va ser un error levantar creyentes solo por milagros, pues Dios no responde a oraciones que no son conformes a su voluntad. Y aún más grave, el que busca los milagros no está interesado en la transformación.

Ahora errores muy comunes que se pueden tener como consejero:

Caso 5: El consejero que se comporta mucho más como un amigo, un confidente, lo cual empieza a nublar la mente del consejero, participando más en soportar las emociones del afligido, que cumplir con llevarlo a Cristo quien nos soporta y levanta.

 

Caso 6: Falta de claridad del consejero sobre el principio absoluto que es Dios quien hace la obra, es Jesús el salvador, solo Él es quien dará sanidad a la situación. Cuando se pierde este principal objetivo de guiar la persona a Cristo, el consejero es reducido a en un paño de lágrimas, ese hombro donde el afligido solo quiere depender para llorar y desahogarse. Entonces se crea un ciclo dependiente de conformarse con el alivio inmediato pero temporal, de quejarse y sentirse escuchado pero no avanza a la solución. Porque el afligido ya no está buscando a Dios, sino la atención del consejero.

 

Caso 7: El que cae en religiosidad no logrando el equilibrio entre hablar con la verdad de la palabra y su justicia, pero con la misericordia y el amor que Jesús tenía al predicar. Entonces el consejo se pone más sobre el juicio o regaño que sobre el ánimo de seguir a Cristo para ser trasformado.

 

Caso 8: Decir versículos de la palabra sin aplicarlo a un contexto que facilite entender el mensaje, el consejero no puede olvidar que todo lo que se logra comprender y aceptar de la palabra, sucede únicamente por revelación del Espíritu Santo.

 

Caso 9: El consejero que no se está alimentando como debe ser espiritualmente, va a empezar a sentirse frustrado al no ver avances en el afligido. El consejero no puede olvidar que la obra la hace es Dios y esto sucede en el tiempo perfecto de Dios.

 

Caso 10: El consejero debe guiar al afligido a entender que todas sus quejas las debe llevar en oración al Señor. Cuando esto se olvida, el afligido cada que se siente desesperado se conforma con buscar al consejero para que ore y esto lo haga sentirse aliviado. Pero hay que recordar que no se trata de un alivio temporal, si no de la transformación total en la dependencia de Dios y no de los que oran por nosotros.

 

Caso 11: El consejero que no está seguro de una cita bíblica pero asegura que la biblia lo dice, esto puede confundir al afligido y despertar inseguridad al escuchar y dejarse guiar del consejero.

Ahora errores muy comunes que se pueden tener como consejero:

*El afligido se verá enfrentado a tomar decisiones y por esto buscara del consejero para que le diga que hacer. El consejero no puede decirle a la persona lo que debe hacer frente a decisiones personales. Evite decirle que hacer, pues en el caso de que al seguir su instrucción algo falle, usted será culpado. El consejero debe guiar a la persona a buscar la voz de Dios para reconocer la mejor decisión y tomarla.

Por esto, cuando el afligido pide consejo sobre qué debe hacer, debemos guiarlo a la oración para ver qué alternativas o elecciones hay disponibles. Mediante la oración evaluar cual decisión es la que más conviene y en oración el afligido elegir una decisión.

El afligido siempre tiene afán de solucionar todo, pero se le debe recordar que a veces la mejor decisión es “Esperar”.

 

Las primeras veces que alguien afligido se pone en contacto con el consejero, se enfocará en decir toda la historia de su vida para ponernos en contexto de la situación. Pero vamos a poder observar que la mayoría de personas afligidas hablan solamente de lo malo que hizo el otro.

 

Debemos tener en cuenta lo siguiente:

 

  1. No podemos fiarnos de la versión de una sola persona que habla de su relación de pareja, pues es solo 1 de 2 partes de una relación.

 

  1. No podemos dejarnos convencer del afligido que nos muestra ser la víctima.

  2. No podemos tomar partidos o emitir juicios en la relación ajena. Nosotros solo guiamos a tener una relación con Cristo.

  3. El afligido insistirá en ponernos de su parte, no podemos caer en ese juego.

  4. La neutralidad de nuestro consejo le brindará al afligido una perspectiva justa desde dónde debe evaluar la situación.

  5. Cuando ya el afligido nos ha puesto en contexto, el insistirá en repetir la misma historia cuantas veces usted se lo permita, debemos romper ese ciclo del afligido en mantener la mente en el pasado, llevándolo a entender que no se puede hacer nada por el pasado, pero que si podemos y debemos trabajar por el futuro.

  6. El afligido manifestará que este proceso sólo lo está haciendo él y que su pareja no hace nada. Se le debe recordar que por ahora el trabajo es entre el afligido y Dios, y en el tiempo perfecto del señor, Él hará la obra en su pareja.
  7. El afligido suele confundir el tiempo que le da a Dios cuando ora, lee la palabra, hace ayunos y cree que por esto Dios le tiene que corresponder con el milagro. Se debe guiar al afligido a entender que esto no es un negocio en donde se le canjean milagros a Dios con oraciones. Se le debe recordar que todo esto se hace con la finalidad de poder ser transformados por el Señor y lograr esa sumisión real que el Señor necesita de quien lo busca, para poder manifestarse poderosamente en su vida.

  8. El afligido insistirá en reclamar que él esta haciendo mucho para Dios, pero no ve que Dios haga nada en su pareja. Se le debe recordar que La obra de Dios es invisible a nuestros ojos, pero en su tiempo son los frutos los que podremos evidenciar de su obra. También podemos llevarlo a revisar qué ha hecho Dios en su propia vida, y si en ésta no ha pasado nada, pues porqué va a esperar que algo tenga que pasar en la del otro.

  9. El afligido insistirá en que llamemos a su pareja para hacerla entrar en razón.
    Pero tenga en cuenta lo siguiente:

    Nosotros no podemos convencer a nadie.

    2. Si esto fuera plan de Dios, Él mismo ya la hubiera traído.

    3. Esto no es recomendado hacerlo, pues el afligido pondrá su fe en nuestros esfuerzos y en el caso de tener un éxito en ese contacto con la pareja, es posible que en vez de ellos juntos venir a Cristo, se conformen el uno con el otro y esto evite el proceso de restauración.

    4. En caso de que ellos continúen juntos con la consejería, es muy probable que solo se conformen con tenerlo al consejero de mediador, pero no se logrará el proceso que Dios quiere.

  10. Recuerde: La Primer restauración de la persona es con Dios, sin eso de primero lo que resuelva va a funcionar de manera temporal o solo se pospondrá el proceso.

  11. El afligido tiene estados de ánimo variables, desde “lucharé por mi pareja”, hasta “ya siento que no me importa”. Entre esos cambios se preguntará hasta cuándo debe esperar que su pareja vuelva. Esto no lo puede asegurar nadie, pero servirá la respuesta “Hasta que se acabe el amor”.

  12. Es importante mantener a la persona enfocada de que esto se trata de su restauración, pues en el caso de que la relación no se repare, la persona estará destinada a vivir con la herida o a repetir este ciclo de destrucción con una nueva pareja.

  13. El consejero debe evitar ser absorbido por el afligido, si no se limita el tiempo de acompañamiento, el afligido comenzará a buscarle varias veces en el día todos los días para quejarse de lo mismo. Hay que controlar los espacios para que el afligido no se aferre al consejero si no que se vea en la necesidad de buscar a Dios.
  14. En el caso de detectar que el afligido quiere atentar contra su propia vida se le debe guiar a la búsqueda de ayuda médica, psicológica. Esto le parecerá controversial al consejero, “Pues se supone que Dios tiene el control”. No podemos proceder de esta manera dado que Dios obra en quien se lo permite, y en el caso de que la persona atente contra su vida, legalmente nos pueden involucrar si no hicimos lo necesario dentro del marco legal. Esto no es para asustarse, pero si para ser sabios a la hora de enfrentar cada situación. Nunca se nos ha presentado un caso así, pero la sabiduría del Señor nos guiará en lo que se salga de nuestras manos.

  15. Las personas tienen sus propias creencias religiosas… Debemos respetarlas, NO INTENTE disuadirlas de ellas, NO PODEMOS convencerlas. Lo que si podemos es seguir enseñando de Cristo que la obra la hace es ÉL, Recuerde que es el Espíritu Santo es quien da convicción de pecado, es quien revela la verdad.

  16. Es importante recordar que el consejero debe dar testimonio con su vida de la obra de Cristo en su propia vida. Tenga en cuenta que las personas nuevas en la fe, mantienen alertas a encontrar errores en el otro, cuide hasta los más mínimos detalles para evitar confundir al menor en la fe.

  17. El consejero no debe parecer alguien que nunca se equivocó. Al contrario puede dar testimonio de lo que Dios hizo en su vida, reconociendo que puede volver a fallar, pero confía que Dios no lo va a desamparar. Y en el doloroso caso de fallar, también Cristo dice que si nos arrepentimos él hace borrón y cuenta nueva de nuestros pecados. Esto ayudará al menor en la fe, a no darse por vencido por sus pecados reincidentes.

  18. Cuando el menor en la fe se desahogue contando sus pecados al consejero, bríndele apoyo y misericordia, guiándolo al arrepentimiento para que pueda ser libre de la culpa que satanás insiste en esclavizarlo.

  19. El afligido mantiene muy sujeto a la culpa, el consejero debe mantener al afligido recordándole que Cristo murió por nuestros pecados y con el arrepentimiento somos perdonados.

  20. Llegarán noticias de la pareja que podrán sonar positivas, el consejero debe ayudar al afligido a ser prudente con sus emociones, pues no se puede confiar de las intenciones dudosas de su pareja, servirá recordarle al afligido lo complicado que ha sido su proceso como para esperar que la pareja vuelva hecha una nueva persona de la noche a la mañana.

  21. Es importante enseñar y recordar al afligido, que las personas sin Cristo en el corazón no son de confianza. Que nuestra confianza no puede estar en las personas ni en nosotros mismos sino en Dios, pues como la palabra lo dice “maldito del que confía en los hombres (o en sí mismo)”.


  22. Cuando el consejero enseñe algo al afligido, controle el tiempo y la información transmitida. El afligido en el afán de distraerse con quien le de atención, aparentará estar recibiendo y aprendiendo todo lo que se le diga, pero en la realidad las personas logran retener los primero 15 minutos de una conversación, y después de los 45 minutos ya la atención es dispersa.

  23. Como consejero funciona más pequeñas capsulas de poco a poco que mucho en un solo instante. No dude en repetirle lo mismo una y otra vez, puede estar seguro que el afligido está poniendo atención y esperando que se le diga lo que quiere oír, no en lo que debe aprender.

  24. Cuando el afligido quiera ponerse difícil porque uno no le da la razón o no le acepta todo en lo que quiere afirmarse con usted, recuérdele que nuestro trabajo es guiarlo a la verdad, pero es la decisión de ellos si lo acepta o no. Y esto solo afecta el proceso de él.

Como consejero es normal sentirse estancado con una persona que no avanza, si esto le está sucediendo deberá revisar si es posible que usted lo está haciendo en sus fuerzas y no en las de Cristo, por esto el consejero se sentirá vencido. Recordar que la obra no es nuestra, es de Dios.

Aconsejar a personas con conocimiento de Dios

Un dato curioso es que todo al que se le pregunta cómo esta con Dios, dicen que bien. Pero cuando le haces el pequeño filtro de preguntarle si ora, lee la palabra y alaba, se encontrará con:

 

La mayoría solo se conforma con orar, Se debe revisar esta oración pues muchos confunden la oración con un tiempo para quejarse esperando que Dios se apure a responder, pero no oran buscando la voluntad de Dios o el propósito que hay detrás de esta situación. Como consejero es importante revisar y estudiar con el afligido cuáles son los propósitos de la oración, cómo debemos orar.

 

La mayoría que dice leer la palabra, no lo hace en orden, se conforman con abrir la biblia al azar y tomarse un versículo como respuesta de Dios. Otros se aprenden algunos salmos para recitarlos como si fueran un conjuro o amuleto. Como consejero es importante guiarlo a la correcta lectura de la palabra. También recordarle que uno puede saberse la biblia pero si no la obedece no tiene gracia.

 

Otros dicen que no leen la palabra porque no entienden nada. Es importante explicarles lo siguiente:

La biblia no es un libro común que cualquier persona con su inteligencia la pueda entender. La biblia necesita del espíritu santo para conocerla.

 

Cuando alguien lee la biblia, no es necesario que comprenda todo lo que leyó, debe permitir que el Espíritu Santo inquiete sobre algún versículo en el cual requiera que pongamos atención sobre ese punto, y de ese punto el espíritu trabajará algo en la persona. Además, si no entendió nada, lo importante es que el espíritu si se alimenta con intentarlo.

 

Hay 2 formas de leer una biblia, La que la lee con su orgullo y espera encontrar lo que quiere para ponerlo a su favor. A este la palabra no se le revela.

 

Y la otra persona que lee la biblia para acercarse a Dios con humildad, a este la palabra se le revela.

Una cosa es leer la biblia para hallar mis respuestas y otra para ponerme en contacto con Dios.

 

Las personas que dicen ya conocer del Señor, que ya han servido como líderes, o tienen ministerios son casos más complejos, pues ellas tienen un “orgullo espiritual” de que ya saben y conocen lo que deben saber. Como consejero se necesita ser experimentado en estos casos, recomendamos no intente hacerlo si realmente usted no está preparado. Busque ayuda de algún hermano mayor en la fe que pueda atender este caso.

 

 

Muchos creyentes están confiados en su fe solo por el hecho de asistir los domingos a la iglesia, es necesario llevarlos a entender que no se trata de darle a Dios lo que nosotros queramos, si no lo que Dios requiere de nosotros para poder trabajar en nuestra vida.

 

Esta guía es para las personas que quieren servir en consejería, esta abierta a sugerencias. Si cree que hay algo que aportar, por favor háblenos.

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