Cuando somos dominados por el afán

En el afán del problema nuestro impulso automático es empezar a llamar a todo el que podamos, por las personas que tenemos alrededor para que nos auxilien, dependiendo de qué tan espiritual estemos, empezar a pedir oración a otros y casi hasta pretender que entre más oremos por esto la balanza del favor se inclinará al nuestro.

 

¿Esto es verdad? Entre más gente haya intercediendo por nosotros hará que Dios haga lo que pidamos. ¿Qué mentira es la que nos indica que se trata de decirle a Dios lo que debe hacer y no ponernos en oración para conocer qué es lo que Dios quiere que hagamos?

 

Este tipo de mentiras en el área del amor son las que nos hace comer el cuento de que existe “magia blanca” que es para ayudarle a Dios hacernos el milagrito, o que son ayuditas que le damos al amor. Y con estas mentiras el enemigo lo lleva a consultar las cartas.

 

Este mismo caso de orar por la sanidad en el área de la salud nos pasa cuando, le estamos indicando a Dios cual es el área que nos debe sanar, conseguir la plata para la operación o los especialistas para que traten el problema. Esa misma idea de que en un dolor de cabeza nos guía a una pasta para aliviarnos, en vez de tan simplemente orar y ver qué pasa.

 

Esa mentira nos distrae del verdadero objetivo que puede tener una situación de salud, por ejemplo en la biblia en Juan 9 (Por favor lea el capítulo)



Jesús sana a un ciego:

2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?

3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.

 

Ponga atención a esto “Para que las obras de Dios se manifiesten en él”, esto es la clave para entender que con la adversidad también esta Dios obrando en todo. Puede ser que esta enfermedad o accidente lleve al incrédulo a conocer a Dios. Puede que esto nos lleva a nosotros a recapacitar nuestra manera de vivir la vida.

 

¿Qué le está enseñando a usted la separación? Será que ya usted cayó en cuenta que pueden estar “manifestándose las obras de Dios en usted o su pareja”. Tenemos testimonios de personas que, en la búsqueda de Dios para restaurar su matrimonio, primero Dios trajo sus hijos a Cristo y cuando volvió el cónyuge, todos como familia se convirtieron al Señor.

 

¿Cuál es la mentira del enemigo que le hace ver más grande su problema que a Dios?

 

No le cuente a Dios cuan grande es su problema, cuéntele a su problema cuan grande es Dios

En este mismo momento usted se debe haber quedado pensando en el renglón anterior, ya empezó su mente a buscar una mentira del enemigo que le dice que su caso es otro, que en su caso esto no aplica, o que no se puede.

 

A esto es a lo que tratamos de hacerle entender, usted tiene que llevar todos sus pensamientos cautivos a la obediencia en Cristo, ¡Someterlos a la verdad de Cristo!

Tome un descanso

Recuerde que lo importante no es avanzar rápido, ya hemos tenido personas que se ven todo el material en 2 días, pero no retienen nada. Esto solo sirve si usted medita y hace su lista personal de cosas por cambiar.

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