1.¿Por qué se destruye una relación?

Incluye relaciones de enamorados que estén
casados en un matrimonio católico, cristiano, civil o de unión libre.

Querido herman@ te bendecimos, y con el amor a Cristo te damos este mensaje, lo recibimos por revelación del Espíritu Santo, y esperamos tomes lo que te sirva y no te ofendas con lo que no te parezca.

Pídele al espíritu Santo que te revele si aquí hay algo que debas saber…

¿Por qué se destruye mi relación?

El matrimonio se destruye porque este es un (plan, diseño, creación) de Dios, no es un invento de la humanidad. Generalmente, los hombres no se quieren casar y hacerse cargo de una sola mujer, y a veces las mujeres tampoco desean este compromiso.

Entonces, muchos matrimonios se destruyen por esto, tanto los católicos como cristianos, y los de unión libre o  civiles).

El verdadero pacto de la pareja va en los corazones con Dios. Estos cónyuges primero debieron estar en sus corazones caminando en Cristo y luego juntos, como pareja, trayendo a Cristo todos los días al hogar, rindiendo sus vidas y cada dificultad en las manos de Dios. También, teniendo una relación diaria con Dios a través de la oración, la alabanza y la lectura y meditación de Su Palabra. Esto es poner el matrimonio en las manos de Dios.

La gente se casa por la iglesia que sea, pensando que las fotos, el vestido, la torta y las argollas hacen que la boda sea ese “pacto indestructible”, pero no se casan con Dios en los corazones, lo cual nos da el amor y la fortaleza necesarias para vivir nuestro matrimonio.

"Tu relación con Dios, se refleja en tu relación de pareja"

Luego vienen los problemas y la separación… y esa idolatría que se tenían el uno al otro ocupando el espacio que le pertenece solo a Dios…

Esto inevitablemente tiene consecuencias y ahora ha empezado a dar esos frutos amargos de una relación que no es la que soñábamos, y que puede resultar en infidelidad, maltrato, separación, etc.

Es común que reclamemos esa fidelidad a nuestro cónyuge, y resulta que esa misma fidelidad no se la estamos dando a Dios al dejar que otra persona o cosa ocupe Su lugar, y lo más triste es que sin Su ayuda no seremos fieles del todo tampoco.

Ahora sí queremos buscar ayuda en tiempos dónde el amor anda escaso o ya lo está dando otra persona, encontrando entonces la excusa perfecta para el divorcio.

Entonces, en nuestro sufrimiento ya queremos buscar a Dios, cometiendo nuestro segundo error: Buscar a Dios solo por un milagro, el favor de que salve nuestro matrimonio. Empezamos a buscar “comprar” ese favor suyo con oraciones, rezos, ayunos y pidiendo cadenas de oración de otros, “maratón de rodillas prestadas por matrimonio ajeno”. Terminamos hasta yendo con brujería o comprando libros de todo tipo, pues todo mundo quiere vendernos una oportunidad que solo la puede dar Dios.

Pedimos a muchas personas que oren, ahora sí vamos a la iglesia, tenemos un líder amigo en cada iglesia para nuestro consuelo y creemos que entre más personas oren y se sume una gran cantidad de gente, serán suficientes voces para DOBLEGAR a Dios a nuestra voluntad.

Con esto se cumple el versículo de Santiago 4:3 que indica: “Piden y no reciben porque no saben pedir”

Dios muchas veces no responde como quisiéramos, entonces a veces terminamos diciendo “ya quiero tirar la toalla”, “Dios no me escucha” o “Dios no quiere la restauración de mi relación”.

Esto ocurre porque pensamos que le podemos comprar un milagro a Dios o torcer Su brazo con nuestras oraciones, (o también pidiéndole a santos o ángeles, haciendo cosas o rezos que no están en la Biblia).

Pero ¿Qué es lo que Dios quiere? ¿Cuál es la oración que Dios si va a responder?

Dios quiere de ti lo que Él necesita, no simplemente lo que tú quieras darle.

Dios busca gente fiel, gente que rinda sus corazones, que se arrepientan y que esa fidelidad se manifieste caminando con Cristo.

Dios quiere restaurar los hogares,
pero primero necesita restaurar a las personas.

 

Dios busca gente fiel, gente que rinda sus corazones, que se arrepientan y que esa fidelidad se manifieste caminando con Cristo.

 

 

Veamos el matrimonio como un edificio de 3 pisos…

El piso 3: es el matrimonio
El piso 2: es tu pareja

 

El piso 1: eres tú

Queremos que Dios arregle el tercer piso, cuando los de abajo están mal parados, torcidos, chuecos, débiles y que, por consiguiente, seguro dejarán caer el tercero.

 

Dios necesita empezar por tí.

 

Él quiere darnos esa nueva oportunidad, pero debemos demostrar que no la volveremos a desperdiciar como ya lo hicimos la primera vez (cuando conociste a tu pareja) y para eso necesita prepararnos.

 

Pero aquí viene el siguiente problema:

Recibimos esa nueva oportunidad, y como no nos hemos fidelizado, es decir, no hemos entregamos nuestra vida y corazón a Dios… (Solo estábamos por el milagro, el favor).

Recibimos y nos apartamos de nuevo confiados que ahora en nuestras fuerzas el matrimonio va a ser perfecto, y se lo quitamos de las manos a Dios creyendo que sin Dios está vez lo lograremos (tal vez pensando que ya obtuvimos lo suficiente de Dios).

 

 

EL PROBLEMA:


En ese espacio que se crea entre usted y Dios es que cabe satanás y de nuevo se roba todo lo que Dios le dió. Y así nos volvemos a encontrar en el principio, más derrotados y con menos posibilidad de arreglar todo.

 

ENTIENDA:


Dios nos puede dar la oportunidad, pero el no es responsable de que la desperdiciemos.

 

 

Así que para su bien, no le servirá de nada tocar todas las puertas que encuentra a ver quien le resuelve este asunto, agregándose a grupos de oración, ocupando tiempo valioso de líderes y pastores. No necesita gastar plata en libros, terapeutas, brujos.

 

Por que el problema no es que tan buen consejero o terapeuta consigas, el problema esta dentro de ti y ahí no van a llegar las palabras de los humanos.

 

Esto solo acaba cuando usted tome su Cruz y siga a Cristo, viniendo arrepentido a sus pies, haciéndose fiel y orando por:

 

La VOLUNTAD perfecta y agradable de Dios, con todos sus pensamientos llenos de bien para nuestras vidas.
Lea estos pasajes y vea que es verdad: Romanos 12:2 y Jeremías 29:11.

 

Ahora por favor véase la serie Resistiendo la separación, la cual encuentra aquí abajo.

Serie: Resistiendo la Separación

El anterior texto, no se puede quedar en una sola leída, debes meditarlo.

A continuación esta serie, la cual tiene 10 episodios. Es importante que te tomes un espacio libre de distracción para poner la mayor atención posible a lo que te explicaremos.

Por favor sigue las instrucciones:

Necesitas llevar una agenda para tomar apuntes que debes recordar.

Tome un descanso

Recuerde que lo importante no es avanzar rápido, ya hemos tenido personas que se ven todo el material en 2 días, pero no retienen nada. Esto solo sirve si usted medita y hace su lista personal de cosas por cambiar.

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