Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien...

Romanos 8:28

En febrero del año 2020 en Colombia comenzó la cuarentena por la pandemia. Muchas empresas empezaron a ser sacudidas y con esto los empleos. Entre esos empleos estaban los de nosotros. Quedamos confinados en casa gastando los pocos ahorros y aguardando esta situación para donde iba.

Las iglesias también fueron cerradas y algunas mejor preparadas en tecnología, pudieron resolver virtualmente el cuidado de los hermanos, pero muchas no tenían cómo seguir por falta de todo.

La cuarentena empezó a correr y los meses también y con la ausencia de empleo, me distraía mirando las redes sociales leyendo las cifras de muertos que caían por el virus. Pero a la vez otro virus que siempre ha convivido con nosotros en nuestros corazones empezó a ser delatado por el estrés. Las noticias que solo hablaban de muertos e insuficiencia de los hospitales, sumaron el aumento de divorcios, feminicidios y peleas familiares.

 

Me encontraba personas desconocidas escribiendo en grupos de matrimonios pidiendo oración por el de ellas. Notaba que un trabajo mal hecho de muchas iglesias que solo enseñaban el evangelio de la prosperidad, otras el de todo es pecado y muchas que solo enseñan que Dios estaba para pedir lo que sea. Estas malas enseñanzas se podían evidenciar al ver gente desesperada no buscando a Dios, si no a unas personas para que hicieran así sea una oración por ellas. Esto me pareció grave, era evidente que la gente no tenía una relación con Dios, solo aprendieron a pedir pero no a escucharlo. Y casi como de película de terror, leer los comentarios de “ayuda” que cada persona desde su perspectiva daba. Consejos llenos de orgullo y resentimiento, faltos de perdón y misericordia, empapados de juicio y crítica.

Muchos mensajes de auxilio con el mismo patrón equivocado de buscar al “Dios Bombero”.

 

Esto nos llevo a las varias revelaciones que Dios nos dio y en la recolección de todas esas enseñanzas con la dirección del Espíritu Santo, hoy se ha podido compilar gran parte de lo que a este momento se ha podido plasmar en un video o texto.

La visión de la restauración

Oseas 4:6 "Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento..."

El Señor nos mostró algo interesante y es que muchos habían llegado al Él ligados a la forma en que un cura, pastor, una iglesia o religión les había enseñado de Dios, pero no por experiencia íntima de una relación. Entonces se creaban creyentes más de ritos que de la dependencia única de Dios. Los creyentes dependían de creer que estar bien con Dios se trataba de solo ir a la iglesia y rogar por todo lo que quisieras. Repitiendo rezos que no se encuentran en la biblia, pidiendo a santos que no se indican en la biblia y construyendo rituales de adoración que tampoco eran los que Dios nos enseña. Tenían una fe acostumbrada a pedir, no una relación que les permitirá escuchar la voz de Dios, ni la madurez espiritual para obedecerle.

Hasta un punto parecía que esto solo les pasaba a unas iglesias de misma doctrina, pero vaya sorpresa cuando también empezaron a llegarnos los líderes y pastores de iglesias Cristianas pidiendo ayuda por la restauración de su matrimonio.

Entonces el Señor nos mostraba que había que enseñar a las personas a buscar de Dios en oración e intercesión, no para pedirle lo que se nos ocurriera, si no para poder escuchar su voluntad. (Romanos 12:2).
La restauración que las personas necesitan, es imposible que comience por la pareja, o por el otro que ha fallado a la relación. Antes de atender la relación primero se debe restaurar la relación con El Señor, pues es Él quien sana un corazón destruido y trae a la persona la capacidad de arrepentirse y discernir la verdad para aferrarse a ella y obedecerla.

Esto ha sido un reto tremendo, pues al tratar de enseñar al hermano maduro en la fe la situación nos topamos  con el “Espíritu de Religiosidad”. Este es el espíritu que más se le opuso a Jesús a través de los fariseos. Y esto hoy en muchas iglesias locales era el pan de cada día, creando más división y heridos contra Dios que rescatados. Gente rota que se encontraba con “hermanos en Cristo” que les importaba más como se vestían, o porque escribían Dios con “d” minúscula, llenándolas de más culpa que de la  misericordia con que Jesús nos recibe a todos.

Entonces mujeres maltratadas, abusadas, irrespetadas, ofendidas, buscan en una iglesia la salvación de su matrimonio. Pero en muchas iglesias les enseñaban 2 cosas difíciles de aceptar:

  1. “Usted no puede romper ese pacto”, se debe aguantar todo lo que le haga su esposo.
    (No me imagino la cara de la que su esposo en un arranque de ira, le hizo un disparo en el rostro, sacándole un ojo).

Y la segunda:

  • 2. Usted solo debe pedir y rogar a Dios para que restaure su matrimonio. (Con oraciones enfocadas a que doblegara la voluntad del cónyuge)

Esto nos llevó a preguntarnos: ¿Cómo es posible que no tengamos en cuenta el orden de Dios en ambas enseñanzas?.

Para Dios, primero esta la seguridad, la integridad del ser, es en contra de Dios decirle a una mujer maltratada, abusada, ofendida; que se tiene que aguantar todo lo malo de su esposo, solo porque a Dios le va a ofender más que rompa el pacto.

Y en la segunda instancia, es absurdo pretender que con rogar y muchas personas orando, hagan que Dios doblegue la voluntad de un esposo o persona para que vuelva a casa.

Dios sí quiere restaurar un matrimonio, pero no de esta manera. Dios sí puede doblegar al que quiera, pero esa es la mayor muestra de su amor, respeta nuestras decisiones.

Entonces el inicio de la restauración del matrimonio debe empezar por la persona, para ser limpiada de toda amargura que la tiene esclava al dolor. Y también restaurar la naturaleza de nuestra forma egoísta y orgullosa de pensar, la cual motivada por las emociones, nos llevan a tomar decisiones que afecta la pareja, el hogar, la salud y las finanzas.

Nosotros no podemos ayudar a nadie a restaurar su vida o un matrimonio. Nadie humanamente tiene ese poder.

Lo que si podemos y hemos sido llamados es a guiar a la persona a ese encuentro con Dios para poder ser restaurado y en el tiempo perfecto del Señor, la restauración de un hogar.

Y aquí es donde nos encontramos, enseñando a quien el espíritu santo le da convicción, la revelación para venir a los pies de Cristo en el tiempo perfecto de Dios.

Otra parte de la visión está relacionada con los comportamientos desesperados de la persona que entra en un proceso de separación.

El señor nos mostró que las personas sufren en la medida en que se encuentren lejos de Dios, en donde ese amor por la pareja supera el amor a Dios convirtiendo esto en una idolatría a la pareja. Y esto a su vez se vuelve un arma contra nosotros, pues todo lo que se ponga en el lugar de Dios, sean cosas, personas o nosotros mismos, están destinadas a fallar, acabarse y en particular nunca van a poder llenar ese espacio definitivamente. Entonces al perder la persona, esa fuente de su seguridad se queda con un vacío devastador, sacudiendo todo su ser, entrando en conflicto con todos sus sentimientos y rompiendo en emociones empoderadas de dolor.

Y esta inestabilidad las va a impulsar a buscar como locos una solución, un milagro, una vara mágica, la lámpara de Aladino, hasta un pacto con el diablo si tocara. Un pacto que no saben qué hacen, al buscar con brujería y encantamientos para doblegar la voluntad del otro.

 

El Orden

La persona que enfrenta la separación, al estar tan afectada piensa con desesperación y esto la desequilibra en emociones como en decisiones. 

 

¿Qué es lo que El Señor nos dio como Estrategia?

 

Lo primero es dar a conocer a la persona su verdadero estado, y para esto se diseñó el Manual de restauración que también puede encontrar en este sitio. Ese manual fue guiado por el Señor para entrar en el campo superficial y terrenal, donde la persona está atrapada en la realidad que cruza a través de los sentidos, lo que ve y escucha.

En esta realidad superficial que todos vivimos nos creemos buenos o los que menos mal hicimos. Y este pensamiento, nos sostiene en el papel de víctimas y cuando uno solo se cree y piensa como víctima no busca corregir nada internamente, al contrario se  siente libre de culpas. Esto la convence que por ser la víctima, es al otro a quien le corresponde enmendar los errores.

“Y en las relaciones de pareja, ambos son responsables del bienestar o fallas de la relación”.

El manual de restauración está elaborado con textos y videos que enfocan a la persona en conocer su responsabilidad, empezando por aprender la verdad de qué es la fidelidad, una fidelidad que no solo se aplica a la pareja, también como un compromiso integral de la persona con la salud, las relaciones personales, las finanzas y la relación espiritual.

4 áreas donde el manual de restauración, guía en forma de Test a ser conscientes de nuestra responsabilidad y lo infieles que realmente somos. 

 

“Al nosotros ser malos administradores, generamos errores que producen consecuencias”.

 

Esta mala administración de uno mismo lo lleva a tomar decisiones ofensivas contra la integridad de la pareja. Con este test, se logra hacer reflexionar a la persona para concluir que no somos tan buenos como nos sentimos y que no podemos exigir a otros que hagan las cosas bien, cuando nosotros también fallamos de maneras similares.

Esto debe llevar a la persona a entender que para poder revisar las fallas de la pareja, necesita primero ponerse al día con las cosas que falla en sí misma.

Por lo sustentado anteriormente, el Señor insiste en el orden como inicio de una estrategia sólida en toda restauración.

 

"El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos."

Santiago 1:8

Entender que EL ORDEN de la restauración verdadera y sólida viene de Dios, no es algo fácil de creer o aceptar. Créanos no es fácil y debemos comprender la complejidad que esto conlleva.

 

El Señor también nos mostró que todos somos “hijos pródigos” cada uno necesita quemarse buscando en caminos equivocados, probar alternativas, pagar profesionales y comprar libros de toda clase de ayuda. Asistir a toda iglesia donde dicen hacer milagros, llenarse de grupos de oración, probar con lecturas de cartas y limpiezas espirituales y más cosas.

Solo es cuestión de tiempo donde la misma desesperación y frustración de que las cosas no funcionen o algunas solo sean muy temporales, nos lleven a darnos cuenta que lo que falta por probar es una entrega de mente y corazón a Dios, una verdadera sumisión.

 

El Señor nos recuerda que casi todos o al menos el 99.9% de las personas que vienen a Él, lo buscan por lo que él hace. 

Y esta búsqueda de Dios sólo por el milagro, nos traerá un nuevo problema.

El problema es que al buscar solo a Dios por el favor, no se genera permanencia, sino que al sentir que ya se tiene lo que se buscaba no se necesita más de Él.

 

Eso simplemente reinicia todo el ciclo que se estaba superando, la persona al alejarse de Dios, vuelve a quedar en dependencia de su misma manera de pensar y hacer las cosas, lo cual la llevar a volver a los mismos problemas, y lo que es peor aún, con nuevas parejas.

NOTA: “Esa distancia que crea entre nosotros y Dios, es el espacio perfecto donde se mete el enemigo y vuelve a dañar todo”.

 

Y el Señor también nos mostró que es común que la persona a pesar de haber probado muchos métodos para solucionar el problema y haberse acercado a Dios para encontrar la solución, y como resultado de la solución uno abandona los caminos de Dios. Al caer de nuevo en el problema empieza ahora un verdadero reconocimiento, una realidad de aceptar que sin Dios no somos nada.

 

Hace parte del proceso entender : “Como perro que vuelve a su vómito,
Así es el necio que repite su necedad. Proverbios 26.11″

 

Pero aquí es donde la persona ahora si cree, acepta y se compromete a que su primer relación en restaurar es con Dios.

Pues se trata del poder que solo viene de Dios para reparar un corazón destruido y llevarnos a una renovación de la mente a través de Cristo. Esta restauración de la relación con Dios es la que le provee a la persona la paz y paciencia para recuperar el control de sus emociones y poder estabilizar sus sentimientos. Y así encontrar la claridad mental para saber cuánto esperar y cuándo actuar.

 

Ya lo demás que pueda ser importante para comprender el propósito de Dios sobre la restauración, va de la mano con la reacción a través de la lectura de la palabra y la oración. Disciplina que nos ayuda a sostenernos en permanecía y fortalecimiento del espíritu, dando como resultado el poder escuchar la voz de Dios para obtener esa dirección perfecta cuando las tormentas vengan.

Testimonio

"En medio de la tormenta, también esta él"

Trataremos de hacer este testimonio muy breve, pues si usted ve las series que lanzamos, podrá encontrar que en cada una hay un aspecto de nuestra vida en lo matrimonial, sexual,  financiero, donde Dios se glorificó de manera sobrenatural. 

Como evangelistas entendemos lo dolorosa que algunas iglesias locales en sus etapas de religiosidad, han sido más un tropiezo en el creyente que realmente un facilitador para que la gente llegue a Cristo y este nos lleve al Padre. 

Personalmente yo Andres, di muchas vueltas en el mundo antes de tener un encuentro con Dios, entre esos vagos acercamientos me bauticé 5 veces, pero lo que entraba en el agua era un pecador y salía del agua un pecador mojado. Esto me llevó en lo profundo de mi corazón no convertido en que realmente los ritos no tienen poder. 

En el año 2009 para la llegada de nuestra hija, empezamos un descenso financiero tan tremendo que por horas estuvimos de no tener con que desayunar al siguiente día. Esto generó en mi una desesperación por aferrarme a Dios y pedirle que hiciera algo, hasta el punto de en mi ignorancia espiritual renegar casi blasfemando en donde dije: “Si mañana mi hija se va a levantar a aguantar hambre por culpa de mis malas decisiones financieras, mis infidelidades y falta de agradecimiento con Dios… Entonces no es el Dios que quiero sobre mi vida”.

Estas palabras llenas de frustración y soberbia habrán sido dichas a las 6 de la tarde, cuando una hora más tarde sin saber nada de este asunto, llegó mi padre, el cual por una serie de acontecimientos que se presentaron de su camino a casa, le había tocado hacer un desvío que lo llevó a hacer una parada en una plaza de mercado. En este mercado estaban festejando una noche especial que se llamaba “El mega trasnochón” en donde todo estaba en promoción, con precios y ofertas de locos. Eran tan tentadores los precios que mi padre tomó un carro de mercado y se fue simplemente llenándolo con todo lo que se encontrara a buen precio. Cuando llegó a la caja registradora hizo el cálculo de que más o menos ese mercado tenía un costo aproximado de 500 billetes. Y sólo le tocó pagar 100 billetes, era un super mercado para dar abasto a una familia durante 15 días con todo lo que te puedas imaginar.

Pero cuando subió todo a su auto e iba a seguir su camino a casa, recordó que en el divorcio con mi madre, él no había ganado la nevera. Entonces en ese momento se puso a pensar qué haría con las cosas que necesitaban refrigeración, como las frutas, leche, verduras, carne, pollo, salchichas y otros. Pensó a quien le podría regalar eso que le quedara cerca, pues estaba muy cansado y afanado por llegar a su casa. Parado esperando el cambio de semáforo para voltear, recordó que, si seguía derecho a una cuadras vivía yo. Y al llegar  a mi casa me dijo: 

Vengo muy cansado, por favor déjame una bolsa en la que hay unas galletas, un café y quédate con todo lo demás. Mientras yo bajaba las casi 12 bolsas, él me contó todo lo que le había pasado y el porqué me daba el mercado. Bajada la última bolsa sin esperar a más, se fue.

Cuando terminé de entrar la últimas bolsas, mi esposa estaba de pie con una cara de sorpresa viendo todo lo que había llegado, me preguntó: “¿Y todo esto que fue?” 
Yo le respondí a ella preguntándole “¿Tu le habías contado a alguien la situación nuestra?”

Y en el instaste en que me dijo que no, yo le dije que tampoco yo…

Saltamos tomados de las manos como 2 niños con los ojos llorosos de la alegría tan infinita que sentíamos de tener resuelto el asunto de la comida.

Y en ese instante escuché la voz de Dios que me dijo:  “Amo a esa niña que nunca me ha ofendido, tanto como te amo a ti con todos tus defectos”. 

Hoy después de 11 años al escribirles esto, me era difícil no llorar cada vez que recuerdo cómo Dios me alcanzó y que uso a mi padre con quien tuve una relación muy difícil, pero hasta ese buen recuerdo de mi padre me regaló Dios, para siempre recordarlo por lo bueno y no por sus defectos. Lloro de agradecimiento y de cosas que no se cómo describir, al contar esto espero le lleve a creer que Dios es el Padre que nunca hemos tenido, el amigo que nunca falla y el hermano que todos quisimos.,

No se trata de la religión, sino de la relación.

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